jueves, 10 de febrero de 2011

El cine y el tabaco

Hola Divaneros desde el pasado 2 de enero fumar se ha convertido  en casi una Misión imposible. A principios de año entró en vigor la llamada nueva ley antitabaco que prohíbe fumar tanto en bares, restaurantes como en espacios públicos y zonas de ocio cerrados (pubs,discotecas). Aliviando con esta medida a millones de fumadores pasivos y reprimiendo e irritando a los habituales fumadores compulsivos. Por tanto te voy a pedir que no enciendas el pitillo mientras dure la consulta para preservar el bienestar de todos.

Audrey Hepburn

Con la aplicación de estas normas es evidente que lo que se busca es imponer una reducción del consumo de tabaco, especialmente para alentar a los jóvenes a la lucha por la causa, además de proyectar al resto de la humanidad una vertiente sanitaria, estimulando la necesidad de combatir ante posibles enfermedades crónicas. Pero no siempre se ha tenido tanta información, para poder prevenir a posibles enfermedades o complicaciones de salud, durante años se ha vivido a expensas de las desinformaciones médicas o de las negligencias de las compañías fumadoras. Películas como " El dilema" de Russell Crowe y Al Pacino  han tratado el tema para criticar y denunciar a estas organizaciones  que cubrían los efectos secundarios que podían causar tanto a las personas fumadoras como a las fumadoras pasivas.


Cartel de la aclamada "El dilema"

El encenderse un cigarro no siempre ha sido perseguido ni ha tenido tantos obstáculos para que fumador pudiera degustar de su sabor, de su olor, de la humareda que desprende ; nada más lejos de la realidad a través del tabaco incluso se han ido implantando y curtiendo nuevos comportamientos en el ser humano y proyectando nuevas identidades  parte de ello concebido por el mundo cinematográfico. El cigarrillo impulso una nueva seña de identidad; la imagen del tipo duro, la del mafioso vengativo, la del asesino a sueldo, el del vaquero que cabalga por las praderas o la del rebelde que rompía todas las reglas para  llevarse a la  chica guapa del  film. Parecía una norma que el rebelde o la  "Femme fatale" de las películas debiese de llevar en su mano un cigarro o puro  para que  el espectador  identificara  rápidamente  quien era el  bueno  y quien  no, desde un inocente dibujo animado de la Walt Disney, la recordada villana “Cruella de Vil a musicales con “Travolta” y el la famosa “Grease” pasando por el western con el duro de Clint Eastwood.
 


Para impulsar este fenómeno la industria del tabaco utilizó una estudiada y meditada estrategia de los medios: Utilizando la meca del cine, Hollywood, como la vía de implantación más rápida que cualquier otro medio de comunicación anterior (incluida la radio o Tv) para persuadir a los posibles compradores. Productoras como la Paramount o Warner se unieron a tabacaleras de la talla mundial de "Lucky Strike" o "Chesterfield". De esta manera el cine se alía con la  industria del  tabaco.  A través de este medio las  compañías tabacaleras logran  la más altas  cuotas de venta del  mercado.

Inducian al consumidor de los cigarros a querer identificarse con las estrellas de la edad de oro del firmamento que semana  tras semana  veía en las butacas de su cine de barrio más cercano, buscaban asemejarse a sus ídolos. Una época donde el olor, el humo  o la  nicotina  era sinónimo de  prestigio y provocación.


El icono rebelde James Deam

  La industria del tabaco encontró en las míticas figuras de Clark Gable, Audrey Hepburn, Humprey Bogart, John Wayne, James Deam o Bette Davis el camino ideal y rápido para generar un poderoso estímulo para iniciar e incitar su consumo. Con la imagen de los actores alcanzaban un mayor reclamo publicitario. La maquinaria estaba en marcha para proyectar al espectador una imagen refinada y glamurosa de los cigarrillos .


El Western, el cigarrillo y Clint Eastwood



¿Y tu divanero que opinas de esta nueva nueva normativa antitabaco? ¿Recuerdas  films  donde se trate el  tema del  tabaco?
Estate atento en los próximos días tendremos una nueva entrada...






4 comentarios:

bonitomundodecolor dijo...

Con la nueva ley antitabaco, será un momento propicio para relacionarse y ampliar amistades, me das fuego. Una vez más me trasportas con tus relatos, como siempre tendrás en mí una fiel seguidora. ;- ))

Anónimo dijo...

ESTOY DE ACUERDO CON EL RELATO PERO NO SOY QUIEN PARA JUZGAR A LOS FUMADORES SI ELLOS QUIEREN
SERLO PERO TENDRAN QUE ACATAR LA LEY DE LA CUAL ALGUNOS SALDREMOS BENEFICIARIOS LO SIENTO POR ELLOS .

Maite dijo...

Guauuuu!! Sin palabras.... una página excelente.
Respecto a las normas de tabaco , yo tengo un restaurante y yo no fumo, me va estupendamente porque ahora ya no huelo todo el día a humo, pero la clientela que fuma está muy disgustada por no poder tomarse su café y su cigarrito.
La verdad es que me parece bien que la gente no fume en lugares públicos, respetando así a los clientes y trabajadores que no quieren oler a humo.
Por ello estoy contenta y no me disgusta la ley antitabaco.
Gracias .

Trixy dijo...

Desde mi punto de vista, creo que bastaba con regular los locales en los que es permitido fumar, me parece bien que esté prohibido en hospitales, parques o fuera de los centros infantiles, pero que no haya un local en el que uno pueda decidir entrar y tomarse algo con la libertad de poder fumarse un cigarro, creo que es llevar las normativas y la política demasiado lejos...
Donde acaba la libertad de un fumador y empieza la obligación del No-poder-hacer???