sábado, 22 de octubre de 2011

PARÍS : Una ciudad de película

  Bonjour monsieur, bonjour madame,  como algunos sabéis en septiembre estuvimos de relax  deleitándonos  y saboreando el aroma de la ciudad de París, ¡!oh la la!! .  Después de una muy mala noche en Barcelona donde  no pegamos  ojo por los  nervios del inminente viaje y por los sonidos generosamente sospechosos de los vecinos de arriba empezamos el día como por arte de magia en la bella París, exacto la ciudad de las luces, la  ciudad del amor.  París es una de las ciudades más admirables del mundo, que desprende una esencia especial y prueba de ello es la gran cantidad de turismo que podemos atinar encontrar a cualquier hora del día por sus admirables calles, por sus numerosos museos, y sus innegables monumentos. 


París es una ciudad absolutamente histórica, vayas por donde vayas no tienes escapatoria alguna, la historia tropieza contigo y te dan ganas de sumergirte en ella y empezar a descubrir sus fábulas, tradiciones, leyendas y mitos. Es por ello que te recomiendo que en la maleta te pongas un par de tus mejores bambas para poder patearla de principio a fin, sino quieres acabar adolorido de tanto andar. No me vale eso de coger el tren o el bus, para conocer un  nuevo lugar no hay nada mejor que fluir, andar, caminar hacia el lugar predestinado que !eres joven y hay que mover el cuerpo!




París es por excelencia el plató cinematográfico europeo,  actores, directores y productores se han  quedado  hechizados ante semejante ciudad y han visto la necesidad de rodar algunas escenas de sus films en la capital francesa, sin duda una apuesta segura para acabar de atrapar y seducir al  exigente espectador.  Woody Allen es el caso más reciente con su triunfal y original “Midnight in Paris”, pero asimismo encontramos a Stanley Donley y su clásico “Charada” a Richard Linklater en la romántica “Antes del atardecer” o Roman Polanski poniendo en apuros a Harrison Ford en “Frenético”. No olvidemos no obstante que el cine nació gracias al ingenio e ímpetu de los hermanos Lumière en París en 1895.  Así que te invito a dar un paseo ameno, cinéfilo, distraído y diferente por tan bella y mágica ciudad, ¿te animas?, pero la pregunta  que nos podemos formular todos, ¿por dónde demonios emprendemos nuestra aventura en una ciudad  tan colosal como París?  No hay problema, ven sígueme...



El viaje  con salida desde Barcelona fue  más placido de lo que me podría en un principio imaginar y  en poco  más de hora y medio  ya estábamos en  el aeropuerto  de Orly a unos  20 km, de nuestro destino, solo nos quedaba un simple enlace en trenecito y ya nos impregnaríamos del encanto francés.


Al pisar suelo Parisino me venían en mente escenas de Gene Kelly, TomHanks, Audrey Tatou , Fred Astaire, Audrey Hepburn, Liam Neeson o MarlonBrandon y por qué no, de nuestro valiente mosqueperro D´artacan recorroteando por cada  uno de los rincones más emblemáticos y recónditos de la ciudad que el cine nos ha regalado.¿ Quién no recuerda al ratón Remy  triunfar entre fogones  en Ratatouille? o   a Jack Lennon despertarse pronto para ir a trabajar en “Irma la dulce”, o  la enardecida y desesperada búsqueda de Liam neeson en busca de su hija secuestrada en Venganza? miles  y miles de instantes cinéfilas en mi retina pasaron de repente.
 Ninguno de las dos personas que íbamos  sabíamos francés, así que  era un valor añadido a nuestro viaje, para sacar nuestro desparpajo y  hacernos entender, menos mal que el Inglés y la mímica como bien se dice abre puertas.  Fuimos  previsores  y ya teníamos las rutas previamente bien definidas y establecidas, para perder el mínimo de tiempo posible, aunque claro después, es imposible cuadrarlo todo. París es tan  inmensa , que es imposible estarte tan solo 5 días para conocerla a fondo, pero aun así, logramos apañarnos  bien, e incluso  nos dio tiempo para disfrutar del mundo mágico de Mickey , Donald y compañía en Eurodisney, pero eso ya será en otra  entrada.


El tiempo pasa volando y  hay una serie  de paradas obligadas: el  Arco del triunfo, Notre- Dame, La  Torre Eiffel, el Louvre,  Les invalides, el  Sena, el Moulin Rouge...


Nada mejor que  comenzar nuestro particular recorrido en el centro de la Plaza de la Estrella, punto de partida de muchas de las avenidas significantes y primordiales de la ciudad, (entre ellas la tan publicitada  Campos  Elíseos), y lugar donde se encuentra el monumental arco del triunfo. El arco es uno de los  emblemas más identificables de la capital francesa, ¿Quién no recuerda al genial bailarín Gene kelly pintarla en  " Un Americano en París y verse metido en su propio dibujo recreando en el uno de sus espectaculares coreografías?. 


El arco de triunfo gana de noche, cuando está iluminada, gana en presencia  y en señoría, cualquier  parecido con las que encontramos en Madrid y Barcelona es pura coincidencia, porque no tiene nada que ver, se quedan bien cortas al ser comparadas, está se trata de una obra promovida por el general republicano Napoleón en su pretensión de imitar a los más grandes conquistadores mundiales  de la historia, con una evidente clara y simple intención que la de rememorar, celebrar y proclamar a los 4 vientos , cada uno de sus interminables triunfos en cada una de sus avasalladoras batallas.  Desde arriba del arco encontrarás unas vistas panorámicas excepcionales  de la ciudad, donde visualizarás con claridad cada uno de los escondrijos de París.  A los pies del arco, tenemos el monumento del “soldado  desconocido”, una tumba representativa  para glorificar  y ensalzar de  alguna manera noble  a todos aquellos soldados combatientes que perecieron y no pudieron ser identificados, concediéndoles un velatorio decente.


Estando tan cerca de los Campos Elíseos  era imperdonable no pasear por ellos,  tantas veces vistas por Tv en las carreras del Tour de France, con Induráin o Contador como campeones portando el maillot amarillo.  Se dice de esta avenida que es la más cara del mundo, la más lujosa y la más valorada; las grandes marcas pagan un dineral por establecer un establecimiento aquí pues les otorga prestigio y resonancia.
En estos 5 días nos dio tiempo para hacer de todo; fuimos a “las invalides”  a ver la tumba de Napoleón, nos convertimos en reyes al visitar el palacio de Versalles , paseamos por las calles donde María Antonieta aprendió música en la plaza de la Concorde,  vagamos por el romántico puente de Alexandre III,  observamos la llama de la libertad  con las fotografías en recuerdo de la princesa Lady Di, navegamos por la corriente del rio Sena bajo la luz de la luna y visitamos los atrayente museos de Orsay y el de Rodin. 


Otro de nuestros destinos era el apreciar la célebre Gioconda de Da Vinci, LaVenus del Milo  y cada una de la  extensa colección de pinturas, esculturas y antigüedades del mundo occidental, oriental e Islámico. Así que nada mejor que acercarnos hasta el magnífico museo de arte nacional francés  más conocido por  todos  como el Louvre, un museo trajeado por su cada vez más reconocida pirámide de cristal convirtiéndose en otra estampa más de la entrañable ciudad, seguramente recordareis al valeroso Tom Hanks investigar los enigmas del código da vinci.


Tema aparte es la Catedral de Notre Dame y la Torre Eifeel. La impresionante  catedral  gótica de Notre Dame de más de 8 siglos de existencia  y recreada en miles de obras literarias la más reconocida sin duda alguna es la del eterno libro de Víctor Hugo, " El jorobado de Notre Dame". Una lástima no ver por ahí a Quasimodo tan afable personaje, opino que podrían  haber echo un monumento por  los alrededores en homenaje de tan enigmático y popular icono francés, porque  sin duda Víctor Hugo , esmeralda y Quasimodo han dado mucho para acrecentar la  leyenda de tan inigualable estructura arquitectónica.  Que por sí solo ya tiene una  historia tremenda tras la coronación de Napoleón o la beatificación de Juana  de Arco. Eso si vimos a las famosas y aterradoras gárgolas inmóviles, lánguidas y pausadas en situación de salvaguardar  y espantar a los pecadores y a los perpetuos enemigos. En 1996 Disney recreo con buena mano y buen hacer una versión animada con el tempestuoso tono oscuro  y tenebroso del lugar.


Y qué decir de  La Torre Eiffel, tantos años esperando subir al símbolo por antonomasia y emblemática de París , y de repente el cielo se abre  y aparece el gran diluvio universal encima de nosotros , dejándonos como unos auténticos pollo remojados! Para vernos! Mientras a unos se les aparece  Superman rescatando a Louis de una muerte segura en el ascensor  del mítico monumento a otros como a nosotros nos cae una  intensa lluvia pero a pesar de ello decidimos hacer cola y subir los 324 metros de altura que mide.  La Torre Eiffel esconde tras de sí varias curiosidades, no nombraré todas para no aburriros, pero desde los inicios fue una obra totalmente  antipopular entre los ciudadanos franceses inaugurado por allá 1896 para festejar la inauguración de la Expo Universal. La torre consta de 1662  peldaños para poder coronar el mirador principal. Pocos saben que a lo largo de la historia la torre ha gozado de tener cinco colores diferentes, siendo el originario el color amarillo hasta el marrón grisáceo de la actualidad. En el primer nivel hallamos una urna para poder votar para la elección del siguiente color. Pero el plato fuerte viene  a partir de las 21h de la noche a durante  5mints cada hora se iluminan una serie de 800 bombillas que desde lejos lo deja realmente radiante ideal para ablandar al corazón más rudo y caer en brazos del amor.


Una de mis  intenciones  al ir a París  no tenía nada que ver con el arte clásico  parisino ,  ni las bellas artes pero si del nuevo arte moderno cinematográfico, tenía muchas ganas de tomarme un café en el célebre  restaurante de Amélie, así que nos decidimos ir a la  zona de Montmartre, en busca del local, y bufff lo que nos costo,  nos perdimos unas cuantas veces, en busca de la maldita  Rue Lepic, puesto que el plano no estaba muy bien indicado, pero valió la pena  para contemplar la asombrosa basílica de Sacre-cour  y sentir el palpitar de una barriada con claro fervor bohemio hasta que al fin atinamos con Rue Lepic y con el “ Café des deux Moulains”.


Francamente valió la pena, muy recomendable, nos tómanos  ¡2 cafés por unos 10 euros! ahí es nada!!, pero  disfrutamos  de lo lindo, no podía faltar la ambientación característica de los  cafés de  Francia  todo impregnado con una  buena selección de música en directo donde cantaban canciones de Sting, Alanis Morissette, Tracy Chapman o  Amy Whinehouse.  En el fondo de local y  en el triptico de las cartas del menú advertíamos el impreso  con la imagen del hoy ya mítico cartel del film,  donde la entrañable Amélie servía a sus clientes, y que dicho film lo ha convertido en un lugar de peregrinaje  para los  más cinéfilos.


Una vez con el estomago calentitos, anduvimos a la caza del mítico MoulinRouge, no entramos en él pero si que nos quedamos  en las puertas, sacando   fotos, vídeos y contemplando la mítica fachada del molino, desde fuera ya se ve  todo el poderío que todos tantas veces hemos podido escuchar.  Solo faltaba tropezarnos con Edward Mcgregor y Nicole Kidman, y que se nos pusieran a cantar su tan famoso Medley de canciones de amor tantas  veces  radiada de la película  con el mismo nombre. Como anécdota os diré que  dicho centro de Cabaret fue construido por el catalán Josep Oller.


El  sueño del viaje concluyó, tras cinco días recorriendo la  ciudad y sus alrededores , en un abrir  y cerrar de ojos  el telón de este intenso y bello viaje se dio por cerrado, y volvimos al hotel hacer las maletas  con destino de vuelta a nuestra querida Barcelona , eso sí con una agradable y viva sonrisa de  boca en boca, y con la mente  puesta en cual será nuestro próximo  ciudad a descubrir, quizás Roma, Berlín, Moscú?  Mientras lo rumiamos seguimos recreándonos de tan buenos instantes.

 “Una cara con ángel”, “los 400 golpes”, “Los aristogatos” “El último tango en París”, “soñadores”, “Gigi” son unos pocos films donde París se transforma como un protagonista mas del reparto y yo te preguntó  divanero ¿que películas  te vienen en mente que se hayan rodado en París? ¿Qué recuerdos  tienes de tan maravillosa ciudad? ¿De qué otra ciudad te gustaría que habláramos? Y recuerda como una vez le apuntó Rick Blaine  a Ilsa Lund en “Casablanca”, “Siempre nos quedara Paris”.
A bientôt dans mon prochain article pour le divan de McFly, au revoir.
Te espero en mi próximo  artículo, espero verte ahí-




4 comentarios:

Anónimo dijo...

vaya, me he teletransportado contigo a esa ciudad tan increíble, gracias. No te has dejado casi ninguna película aunque debe haber millones de ellas filamdas allí. A mi me vienen a la cabeza escenas de "Todos dicen I love love" de Woody allen, con los personajes flotando y volando en las orillas del Sena y de "Los amantes del Pont Neuf". De las que dan un punto de vista diferentes son "una casa de locos" donde el personaje se pierde en los edificios ministeriales del Sena, genial, o el barrio cochambroso de Tati en "mi tío" aunque bien podría ser cualquier ciudad francesa. ¿Por qué tendrá esa magia especial? La ha hecho el cine y la literatura especial. Y otro ciudad fascinante es ROma. Ya sabes, estudia la guía y ¡a por ella!

lluna lluerna dijo...

Un blog elaborado con una sensibilidad exquisita, para degustarlo como buen gourmet, lentamente y saboreando cada bocado, donde la luz es divina, misteriosa, mágica… y, alumbra toda la esencia contenida. ¡Me encantó! Todos los detalles tanto de contenido como estructurales se confabulan para dotarlo de luz propia. ¡Extraordinario!

Anónimo dijo...

Bonito Blog, gracias por compartirlo. La narrativa muy buena, los videos e imágenes bien escogidas, la pasión por el tema lo mejor. Un detalle constructivo, la imagen de Mr. Jorobado de Notre Dame se desmarca un tanto del resto, quizá escogería alguna más labrada, sin fondo blanco o bien alguna vectoriada... en fin, es por no ponerte un 10 a la primera. Gracias nuevamente y disfrutalo!

bonitomundodecolor dijo...

Una de las películas que describe Paris con fantasía, es “Medianoche en París” (Midnight in Paris) de Woody Allen, que en plena forma nos explica pormenorizadamente viajando en el tiempo la esencia de la ciudad. Con agilidad, originalidad, nos deja una sensación de euforia y alegría. ¡Os la recomiendo! pues es muy divertida. Me gustaría que hablaras de Barcelona. ¿Por qué no?. . . Te felicito por la experiencia que has vivido y de cómo nos lo cuentas. ¡Quedo pendiente de tu próxima entrada! Tu incondicional. ;-))