jueves, 24 de enero de 2013

Confidencias a medianoche; Melody Gardot



Me encuentro sentado en el suelo del salón,  con la cortina totalmente descorrida, contemplando las vistas de la ciudad. Se presenta una  noche tranquila, sosegada,  apacible pero fría, y eso se aprecia a simple vista,  al advertir la poca gente que transita por las calles y lo aceleradamente que marchan para cobijarse en algún local de mala muerte o a sus añorados hogares a estas insanas y dementes  horas.  Si alzo la vista desgraciadamente diviso pocas e  irrisorias estrellas en el cielo, son escasas pero relucientes, como cada uno de los buenos y pequeños detalles que nos aporta la vida, y que no solemos prestarle toda la importancia debida que convendríamos. Si te esfuerzas a ponerle atención observarás, apreciarás y distinguirás  lo grandes, brillantes y  mágicas que pueden llegar a ser.


Esta noche no, estoy solo,  me encuentro en  buena  compañía , pues delante mío  está ella,  Melody Gardot,  bueno que está es un decir, pero su voz,  cálida y elegante inunda la habitación como pocas artistas de hoy en día pueden hacerlo.  En mi mano derecha sostengo una gran copa de  vino que  sin duda apartan  por un instante  todas las tensiones  surgidas estos días atrás. 

 Mientras de fondo suena “Baby I´m a fool”,  me engrandezco el momento brindándome un trago más de vino, que por cierto es tinto, delicioso, ideal para saborear mansamente  y apaciblemente estas horas de  la madrugada.   Apoyo la cabeza en  la pared,  ensimismado, abstraído  hasta cerrar los ojos  y  la  voz de Margot me hace  trasladar directamente a los años dorados de Hollywood,  rodearme de los más grandes de la época.  Puedo  vislumbrar de  fondo a Gene Kelly  a Fred Astaire a Ginger  entre otra mucha gente  desconocida; pero todos ellos bien trajeados, con smoking, y con sus respectivos y refinados sombreros de copa,  se palpa glamur en cada uno de los rincones de la sala. 

A mi derecha veo todo un  paraíso de mujeres adineradas,  bellas, jóvenes  bien elegantes y perfumadas  esperando que algún joven galán las saque a la pista a bailar. Una pista de baile que dominada por una gran lámpara de araña de antaño, bien reluciente.  De reojo puedo ver como se aproxima una  hermosa dama rectamente hacia mí, en sus manos tiene dos  copas de  cava,  me mira, me sonríe y me tiende la mano, es mi oportunidad  de bailar, de comerme la pista, para seducirla y con todo esto…. Zas, todo se queda en silencio!  Todo desvanece! 

Finaliza la canción y  concluye mi visión, mi alucinación se evapora, ya me ves con la mano levantada en dirección a la nada  como un autentico atontado o mejor dicho como un buen soñador, esperando la mano de aquella chica imaginaría. Miro derecha  e izquierda alzo  la cabeza, no la encuentro, vuelvo a mirar las estrellas  y les digo sonriendo  que  volveremos a hallarnos ahora que todos sabemos el camino.


Soñar  es bueno  y sino que se lo digan a Gardot  que tras de sí esconde una triste  y gran historia de superación  de esas que encojen el alma del más duro del lugar.  Su vida dio un giro de mucho grados al verse envestida por un coche mientras paseaba plácidamente  en  bicicleta por su querida  ciudad natal de Filadelfia. El conductor huyó como ruin dejándola  inconsciente sobre el asfalto.  Consecuencia,   varios meses postrada en la cama  inutilizando la  consciencia y memoria corta  y  la pérdida parcial de la visión  junto a una severa lesión en los oídos (sufre hipersensilidad) . Pero ella descubrió en la música la más fuerte y  bella de las terapias, no dejó de soñar y de buscar aquellos pequeños detalles  que nos hacen mejor a todos para salir  adelante, y de ello formo su gran talento ¿ y  tú a que esperas a buscarlos?

A solas  con la ciudad me despido, con  la complicidad de Gardot,  con la deliciosa copa ya medio vacía,  en busca de la calma y  tranquilidad que ofrece ser  a estas impetuosas  horas confidente de medianoche.


Nos vemos pronto, te dejo con 
Gardot!!!

                               



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hoy me has descubierto a Melody Gardot, cantante de jazz y blues y por lo que dices de su historia de superación, me parece una joven mujer llena de sensibilidad y talento, con una bonita voz aterciopelada y sensual. (…) ¡Te descubriré una confidencia! Yo también tengo una de esas bañeras antiguas como la del videoclip, llena de agua caliente, donde como Melody me dejo llevar por fantasías rodeada de burbujas de colores. ¿Quizás pudiéramos unir nuestros sueños? ¡Hasta pronto! Eva. :- ))

Anónimo dijo...

Fantástica Melody! Su voz y su presencia, que aprovecho para verla siempre que viene a Barcelona me tienen encandilada...Es sensual hasta con bastón. Gracias por el recordarmelo!

Anónimo dijo...

La veritat és que tens un gran do a l'hora d'escriure perquè saps transportar a la persona a l'indret i a la circumstància que descrius... tal i com fa Haruki Murakami, escriptor japonès, per mi un dels grans!
Enhorabona!!!! ;)
by Dafne29