jueves, 12 de junio de 2014

Cuento de niños: DALE CAMPÉON

 
De pequeño al irme a dormir y mientras me iba quedando somnoliento escuchando de fondo el sonido de los coches y el griterío de la gente en la  calle, me dejaba envolver por los sueños más seductores para un renacuajo que no llegaba a los 5 años de edad, ni tan siquiera al metro y  medio de altura. El sonido de la calle se iba fundiendo mansamente al del sonido de la tribuna y gradería de futbol con miles de fervientes hinchas que inundaba mis fantasías, esperando  con ansías que empezará un apasionante partido de fútbol, mi partido de fútbol. Y es que desde muy chico siempre imaginé y fantaseé con saltar a los terrenos de juego y  manejar el balón como lo hacen los Messi, Rooney, Iniesta , Neymar de nuestros tiempos, o los Laudrup, Lineker, Pele, Ronaldinho de antaño. Me veía calentándome en el rectángulo de juego dando unos toques con la pierna derecha para luego  acto seguido pasarla ágilmente y con extrema suavidad al pie izquierdo sin dejarla caer al suelo para a continuación como un malabarista dar otros tantos  toques con la cabeza deslizándola por la espalda, en fin que el dominio era total y preparado para asaltar mi partido.
El ambiente era espectacular, en el mejor de los escenarios, en ocasiones era en uno de los templos de Brasil en Maracaná, otras era en el Estadio Azteca de México y en incontables ocasiones en el nou camp de Barcelona. En ninguno de ellos cabía ni un alfiler, las banderas engalanando y cubriendo las gradas, canticos salidos desde lo más adentro del corazón  que retumban en modo acapella en mi oído para respaldar al equipo.  Y todo ello bajo una intensa lluvia,( la lluvia no puede faltar) lo hacía mucho mas épico, más grandioso, y porque no, mucho más poético. De noche, con la luna como gran espectadora de lujo, siendo desplazada tenuemente en esta ocasión por el reflejo de los potentes focos prendidos que alumbran el terreno de juego por completo en busca de enfocar un buen espectáculo deportivo ( inconscientemente mientras duermo, sospecho que me iría palpando y acariciando la rodilla por algún arañazo u moretón de alguna de mis tantas caídas en el patio del colegio al querer recrear alguna de esas jugadas  y driblings que  todos  tenemos en mente, para marcar el gol de la victoria ante los compañeros de colegio)
Ahí estoy yo, enfundado con mi elástica azulgrana, gozando de la ilusión del momento enfrente tengo a los mejores futbolistas del planeta, anonadado,  alentado e ilusionado por estar jugando, lo que para mi si es el “partido del siglo” lo que hace que no perciba  la intensa lluvia.

La lluvia sigue implacable. Aunque eso a la gente no le importa demasiado. Los aficionados continúan jadeando sin cesar. Falta algo menos de cinco minutos para finalizar el partido. Y llega el momento cumbre,  ( era mi sueño, y como en todos mis sueños siempre pasa lo mejor, que para eso son suelos, ¿no?) , marco el gol de la  victoria, un zurdazo potente que entra por toda la escuadra. Las banderas al viento en las gradas empezaban a bailar, los aficionados no cesan de gritar, Los amigos y compañeros se abrazan, y alzamos la copa!!!
La noche está llegando a su fin, la lluvia va mermando, hasta parece que quiere salir el sol tras el pitido final  que es cuando de inmediato suena el despertador y  el chiquillo debía de volver a pensar en un nuevo día escolar.
 

33 años después, mis sueños son bien diferentes, no hay fútbol, pero si miles de historias, problemas, magia y ilusiones en ellos. Y  es que hoy empieza el mundial de fútbol, de Brasil 2014;  un mundial con muchas ausencias, y que se presenta bastante aburrido, pero eso es lo de menos. Y es que aunque parezca algo banal, la verdad es que el fútbol también sirve  para encontrarnos con viejos amigos, con nuevos colegas y a veces con gente o compañeros que hace tiempo no vemos. Una excusa como cualquier otra de sentarnos alrededor de una TV, para hablar, reir, hacer el loco, aunque luego el partido se quede en un segundo plano.
Mi primer recuerdo de un mundial es una imagen de la paloma de la paz recreada por ciento de personas  sobre el césped del nou camp en el día de la inauguración  por el año 82, la época del mítico naranjito. Ideal para exprimirlo y hacernos un zumo, y yo te pregunto a ti: quedamos  y ¿nos hacemos un zumo mientras reímos?

Os dejo con dos canciones, una del mundial a cargo de Shakira y otra de mi propia cosecha diaria interpretada por Bryce Vine. DALE CAMPEÓN , DALE CAMPÉON
           

           

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Aii siiii... cómo cambian los sueños con el paso del tiempo. Pero sean de futbol o sean hechos de cualquier otra cosa, lo vital es no dejar jamás de soñar.

Anónimo dijo...

Aunque no seamos ya unos niños hemos de seguir teniendo sueños tan bonitos como el que describes. ¿quien sabe? Quizas algun dia se cumplan