sábado, 25 de abril de 2015

Volando a LONDON



 Aquí estoy sentado a bordo de un Boeing 74 y algún número más que ahora no recuerdo, dirección a Londres  acompañado y arropado por hermana  y  amigos  con la intención de disfrutar como enanos de una mágica y bella aventura por tierras Británicas.  Eso sí, una vez que pillemos un poco de aliento en nuestro cuerpo. Y es que aún puedo oír los jadeos de todos  nosotros resoplando como unos condenados por la maldita y siempre recordada carrera de obstáculos que nos hemos  pegado para no quedarnos  en tierra ( parecía la mismísima carrera  final de 100 metros lisos de las Olimpíadas pero en versión desesperada ¡quien nos los iba a decir!)  y quedarnos con un plano de narices, mirando como el chinito.

Pero ya una vez en el cielo,  atravesando las nubes, ¡desconectamos! No solo ponemos en modo avión los móviles, sino que  además cada uno de los pasajeros del trayecto 74 guarda un único e intransferible ticket en sus monederos de cada una de nuestras preocupaciones, y estrés  hasta  nuevas noticias a  ser posible no antes de nuestro regreso a Barcelona.

Una de las cosas que más  me choca al volar y lo que más genera mi curiosidad es ver la reacción, y las caras de la gente sobrecogiéndose durante ese breve instante en el que los aviones  se alzan  y dejan las pequeñas ruedas  de tocar el suelo; negando  por completo la gravedad.  Una impresión que a unos les da temor y a otros les carga las emociones y sensaciones.  

Es en este instante, cuando me quedo observando en silencio uno a uno a mis compañeros  y  como si les sugiriera acomodarse en el diván rojo de nuestra consulta, les hago un breve scanner a sus rostros, a sus miradas… Cada uno de ellos con semblante aún de incredulidad,  de no creérselo a pesar de que  ya están volando, a muchos kilómetros ya de tocar tierra y a menos de una hora y media de llegar a nuestro destino… eso sí, los veo ilusionados.  Difícil no advertir  y visionar la alegría y chispa que tienen en materializar este  viaje. 

A  uno ya  se le fruñe el entrecejo, cavilando, especulando, rumiando que maldades concebir, mientras en su mente se enfunda el gorro y la capa a cuadros para  resolver los casos más misteriosos al mismísimo estilo del Sherlock más clásico.   A otra  le ves en la mirada que lo que desea es perdernos de vista y comprar anacardos para dar de comer a las ardillas por el majestuoso Hyden Park.  Mientras que las otras  dos solo les falta  que alguien empiece a  hacer  ruido (entiéndase como música) con cualquier objeto para  empezar a darle ritmo  y luz a la ciudad a base de bailes por PicadillyCircus o Trafalgar Square.

 A medida que cierro  los  ojos en mi mente resuena la tranquila voz de Ed Sheeran  tarareando “ thinking out loud mientras mi mirada se pierde por la ventanilla, a lo lejos, al horizonte, entre las cientos de miles de nubes grises que hoy nos encontramos a nuestro paso. El sueño se apodera de mí, a tal nivel que tengo que frotarme los ojos, al distinguir sentada en el ala izquierda la sombra reflejada de la silueta de “Campanilla” acompañándonos  todo el trayecto… con la intención que Peter nos devuelva al aterrizar algo de esa mágica ilusión de niño que jamás deberíamos perder.

Os dejo con  la bella canción mientras  nosotros nos perdemos entre nubes  y sueños!!!

 Nos vemos!!!

                 

3 comentarios:

Marcela Artís dijo...

La verdad es que si.. Viajamos para deconectar pero lo curioso es que hay algún viaje, y no son pocos, que te hace conectar más que nunca. Un viaje te puede aportar todo aquello que tardarías anyos en alcanzar o aprender si no te hubieras ido. Sabiduría expres. Al regresar ya no serás jamás el mismo y todo empieza ahí, como muy bien explicas, en ese momento en el que el avión se separa del suelo. Bonito relato Mcfly.

Sonia Capo dijo...

100% así fué ....y tú observando ...disfrutando ...y haciendo fotos ....quien eras ??....Alien el 5 pasajero???

bonitomundodecolorr dijo...


¡Sí! me apunto, dejo volar la imaginación, me veo bailando juntos, para ello no hace falta ir tan lejos McFly, también podríamos vernos cualquier día en Barcelona, ji ji ji. . . ¡Hasta pronto! Tu fiel seguidora. ;- *))